Ya ha pasado más de una semana desde que desapareció Luis, exactamente 7 días desde que vieron sus señales de linterna a 7,600 m de altitud, aproximadamente. Dura climatología, condiciones extremas, una altitud terriblemente peligrosa... todo ésto sumado a que mi tío no llevaba ningún instrumento para comunicarse, ni oxígeno, ni nigún sherpa de apoyo porque él creía que debía ser un mérito propio y no implicar la vida de ninguna persona que no fuese él mismo... La verdad es que no albergamos apenas esperanza, y digo apenas, porque no me atrevo a decir otra cosa. Supongo que él decidió asumir ese riesgo, y luchar por la cima del Gasherbrum II por encima de todo y por todo. Hay que estar hecho de una madera realmente especial para luchar por tu sueño, hasta el punto de tener en mente la opción de perder la vida. Sin riesgo no hay gloria.
La verdad es que las trabas a su posible rescate no han cesado, y cada día que ha transcurrido, cada hora, cada minuto, han hecho que sus posibilidades de hallarse con vida se hayan ido apagando. Posibilidad de avalanchas, tormentas, nevadas... la montaña no quería que el helicóptero ascendiera, quería a Luis para ella sola. Y los miembros de su expedición no han podido organizar ningún rescate. A la familia ésto se nos hacía muy raro, pero según vamos indagando, y recopilando datos, vamos entendiendo lo difícil que es todo cuando uno se encuentra allí.
En esas lejanas montañas, a tropecientos mil kilómetros de distancia, y mucho más cerca del cielo que cualquier otro humano, la información es practicamente inexistente. Me duele la cabeza de buscar noticias en internet de todas las expediciones que se encuentran actualmente en el Gasherbrum II, porque los datos son diferentes en cada una de ellas. Y las preguntas no cesan en mi mente : si Luis pudo hacer señales de luz al día siguiente, de noche, ¿por qué no las hizo la noche anterior? Tanto los iraníes como el polaco hicieron noche en el campo III...
¿Por qué Luis quiso alcanzar al cima cuando le alertaron de la mala situación? ¿Por qué se arriesgó a ir solo y sin comunicación? Luis tenía una cabeza portentosa, una tranquilidad y poder de actuación y análisis infinitos...
Si pudo hacer señales es que al día siguiente estaba vivo. Según Marta Alejandre y Carlos Soria, quienes actualizan nuestra información, la luz no se movía de lugar, eso quiere decir que estaba atrapado, o malherido, o que tenía alguna lesión que le imposibilitaba la movilidad. Tiene que ser una sensación extraña saber que tu compañero está allí y no poder hacer absolutamente nada por él. Según he leído sobre supervivencia, lo habitual es no moverse de un punto fijo para que puedan ubicarte quienes vayan en tu rescate. Yo solo espero que no sufriera, que hicera cima, y que tuviese solo para él una vista completamente sobrecogedora y excepcional. Y que, esté donde esté, esté feliz.
Realmente he aprendido de montañismo en esta semana más que en toda mi vida, y cuanto más sé, menos entiendo una disciplina que implica jugarse la vida a cada paso, tener que sobrevivir en condiciones extremas, y en la que te tienes que acostumbrar a ver desaparecer en el hielo a tus compañeros y sherpas. No sé qué te puede aportar todo ésto. Para mi tío era una forma de vida, de fusionarse con la naturaleza, de cuestionarse la suya propia, y de divagar sobre la vida y la muerte. Pero no estaba, de ninguna manera, por encima de la vida de los demás, si bien si de la suya propia.
Puede que me confunda, pero me da la sensación de que a partir de los 6000 m de altura, no hay resquicio de ese término que tanto le gusta decir a la gente que se llama "solidaridad", porque bastante tienes con no caer desfallecido.
Señalar que hoy ha subido un montañero búlgaro hacia la cima, según nos ha contado el señor Soria. Yo pensaba que lo hacía por solidaridad, pero no, lo hace como reto personal. Espero que la montaña no tenga ya hambre y no quiera engullirlo. Y mañana puede que, al fin, un helicóptero intente un rastreo. Semana y media después, las posibilidades son practicamente nulas. A la familia solo nos queda la esperanza de que hubiera podido bajar al Campamento 3 y que se encontrara allí, esperando un rescate, pero a veces cuando me paro a pensarlo tal vez es un poco inocente creer ésto. No lo sé, no nos queda otra cosa, quizás no queremos afrontar la cruda realidad. Estamos cegados por la frustración y la tristeza. Porque si hubiera podido alcanzar el Campo 3, supongo que estaría en condiciones de continuar el descenso.
¿Qué le sucedió? Tengo un millón de teorías absurdas que no van a hacer que Luis aparezca.
Desde aquí dar las gracias a todos los que se han volcado en esta situación, sobre todo a mi hermana, que puso la operación de rescate en acción desde el minuto 1 de nosotros conocer la noticia. Pero cada día que pasaba, las condiciones eran peores y no podíamos avanzar, estábamos en el mismo punto. ¿habremos hecho todo lo necesario? ¿y sus compañeros de expedición? que me perdonen desde aquí, pero tienen que entender que nos lo cuestionamos absolutamente todo.
Mi tío le había prometido a mi ama que, una vez alcanzada la cima del Gasherbrum, dejaría el alpinismo a ese nivel... estabas tan cerca de mantenerte con vida... si le hubieras hecho caso a tu compañero polaco...
Luis era un buen hombre y tenía un gran corazón. Desde luego, creo de corazón que no quería asumir ciertas partes negativas del alpinismo en ochomiles. En mi opinión, no sabía lo sólo que estaba.
Como ha dicho su amigo Jorge, yo me doy también hasta mañana de plazo. Nosotros confiamos plenamente en su fuerza mental, su dureza y resistencia. Pero a más de 7000 metros de altura, sé que estas increíbles cualidades de poco sirven. Ánimo Luis, estés donde estés allí arriba.