domingo, 22 de noviembre de 2009

Hola a todos
Jordiet, de Alcoy, ha pensado hacerle una despedida a Luis
Mi tío tenía planeada entre sus papeles una pequeña excursión el próximo domingo y sería bonito que nos juntáramos allí para hacerla aunque él no esté
A mi amatxo le han operado del pie hace poco y todavía no anda bien, así que veremos como podemos hacerlo, pero sería un homenaje bonito e intentaremos ir; también os agradeceríamos que fuerais todos vosotros
Un beso

martes, 4 de agosto de 2009

ULTIMOS DÍAS DE PERMISO EN EL KARAKORUM

Bueno, parece que la expedición ya ha conseguido la ansiada y peleada cumbre y vuelven al CB. Me alegro, primero porque los que quedaban lo hayan logrado (muchos se volvieron antes por diversos motivos y otro no volverá) y porque si regresan al campamento base podrán acompañar al helicóptero en su reconocimiento del GII, ya que era condición imprescindible que alguien de la expedición les acompañara.

Ya la premura no es la misma que la de los primeros días, y todos, poco a poco, vamos haciéndonos a la idea de que Luis no volverá, pero sí nos gustaría encontrarle. La embajada nos está ayudando mucho y tenemos esperanzas, aunque parece que el búlgaro que hizo cumbre recientemente no encontró rastro alguno de Luis ni en el C3 ni en el camino a la cumbre. Quizás se lo tragó la montaña y nunca le encontremos. A mí personalmente me gustaría recuperar su cámara, ver al menos lo que él vivió y fotografió esos últimos días; bueno, en realidad lo que más me gustaría es que volviera para enseñarnoslas él de primera mano, pero nos volvemos prudentes y resignados, y cada vez pedimos menos, conocida la crueldad de esa montaña, que él adoraba.

En fín, si finalmente lo encontramos seréis los primeros en saberlo, sino, quién sabe, quizás el destino quiera mantener el secreto, quiera conservar la duda de lo que hizo la luna esa oscura noche...

sábado, 1 de agosto de 2009

HUASCARAN, 6768 MT.













ISHINCA, 5534 MT




























"Las pasiones humanas
son un misterio,
y a los niños les pasa lo mismo
que a los mayores.
Los que se dejan llevar por ellas
no pueden explicárselas,
y los que no las han vivido
no pueden comprenderlas.
Hay hombres que se juegan la vida
para subir a una montaña.
Nadie, ni siquiera ellos, pueden explicar
realmente por qué"
Michael Ende, la Historia interminable




Hoy es sábado y no tenemos noticias de Pakistán. La luz de la esperanza se oscurece en nuestros corazones. Todos callamos e intentamos descansar entre llanto y sobresalto.

Hoy no hablaré de estos últimos días, contaré una historia para nuestra prima Sara, hija de Luis, porque Luis querría vernos reir y soñar...






" "El viejo de la montaña errante" de Michael Ende, en el capítulo que dedica en su libro
La Historia Interminable, a la letra L, de LUIS

"Los aludes se precipitaban atronando por las escarpadas laderas de las montañas. Tempestades de nieve se desencadenaban entre las torres de roca de las acorazadas crestas de hielo, caían aullando por cuevas y quebradas y barrían de nuevo las amplias superficies de los glaciares. En aquella comarca no era un tiempo insólito, porque las Montañas del Destino -que ése era su nombre- eran las mayores y más altas de toda Fantasia, y su cumbre más formidable llegaba literalmente hasta los cielos.

En aquella región de hielos eternos no se atrevían a adentrarse ni los más arriesgados alpinistas. O, dicho más exactamente: hacía ya tantísimo tiempo que alguien había conseguido escalarlas que nadie lo recordaba. Porque ésa era una de las leyes incomprensibles de las que tantas había en el reino fantásico: las Montañas del Destino sólo podían ser vencidas por un escalador cuando el anterior hubiera sido olvidado por completo y no hubiera tampoco inscripción alguna, en piedra o en bronce, que lo recordara. Por eso, todo el que lo lograba era siempre el primero.

Allí arriba no podía existir ningún ser viviente, salvo algunos gigantescos gelidones... si es que éstos podían considerarse como seres vivos, porque se movían con una lentitud tan inconcebible que necesitaban años para dar un solo paso y siglos para un pequeño paseo. Por eso era evidente que sólo podían relacionarse con sus congéneres y no tenían la más mínima idea de la existencia de los restantes seres del mundo fantásico. Se creían los únicos seres vivientes del universo.

Y por eso miraban desconcertados, con ojos saltones, aquel diminuto puntito de allí abajo que, por caminos serpenteantes, por salientes de roca apenas transitables de paredes verticales relucientes de hielo, por crestas agudas como cuchillos y por barrancos y grietas profundos, se iba acercando cada vez más a la cumbre.

Era la litera de cristal en que descansaba la Emperatriz Infantil y que era transportada por sus invisibles poderes. Apenas se destacaba del entorno, porque el cristal de la litera
parecía un trozo de hielo claro, y la túnica blanca y los cabellos de la Emperatriz Infantil no podían distinguirse casi de la nieve de alrededor.

Llevaba ya mucho tiempo viajando; muchos días y muchas noches, con lluvia y bajo el ardor del sol, en tinieblas y al claro de luna habían llevado los cuatro poderes su litera, siempre adelante, como ella les había ordenado, siempre adelante, a cualquier parte. Ella no hacía diferencia alguna entre lo que le era soportable y lo que le podía resultar insoportable, lo mismo que antes, en su reino, había permitido por igual las tinieblas y la luz, lo hermoso y lo feo. Estaba dispuesta a exponerse a todo, porque el Viejo de la Montaña Errante podía estar en todas partes y en ninguna.

Sin embargo, la elección del camino que recorrían los cuatro poderes invisibles no era totalmente casual. Cada vez con mayor frecuencia, la Nada, que se había tragado ya países enteros, les dejaba un solo sendero como única escapatoria. A veces era un puente, una cueva o una puerta, a través de los cuales podían escabullirse; a veces eran incluso las olas de un lago o de un brazo de mar, sobre las que los poderes transportaban la litera con su moribunda, porque para aquellos porteadores no había diferencia entre mar y tierra.

Y así habían subido finalmente al mundo de picachos erizados de hielo de las Montañas del Destino, y seguían subiendo, irresistible e incansablemente. Y mientras la Emperatriz Infantil no les diera otra orden, seguirían subiendo. Pero ella estaba echada en sus cojines, tenía los ojos cerrados y no se movía. Así estaba ya desde hacía tiempo. Y lo último que había dicho era aquel «¡a cualquier parte!» que había ordenado al despedirse de la Torre de Marfil.

martes, 28 de julio de 2009

Ya ha pasado más de una semana desde que desapareció Luis, exactamente 7 días desde que vieron sus señales de linterna a 7,600 m de altitud, aproximadamente. Dura climatología, condiciones extremas, una altitud terriblemente peligrosa... todo ésto sumado a que mi tío no llevaba ningún instrumento para comunicarse, ni oxígeno, ni nigún sherpa de apoyo porque él creía que debía ser un mérito propio y no implicar la vida de ninguna persona que no fuese él mismo... La verdad es que no albergamos apenas esperanza, y digo apenas, porque no me atrevo a decir otra cosa. Supongo que él decidió asumir ese riesgo, y luchar por la cima del Gasherbrum II por encima de todo y por todo. Hay que estar hecho de una madera realmente especial para luchar por tu sueño, hasta el punto de tener en mente la opción de perder la vida. Sin riesgo no hay gloria.
La verdad es que las trabas a su posible rescate no han cesado, y cada día que ha transcurrido, cada hora, cada minuto, han hecho que sus posibilidades de hallarse con vida se hayan ido apagando. Posibilidad de avalanchas, tormentas, nevadas...  la montaña no quería que el helicóptero ascendiera, quería a Luis para ella sola. Y los miembros de su expedición no han podido organizar ningún rescate. A la familia ésto se nos hacía muy raro, pero según vamos indagando, y recopilando datos, vamos entendiendo lo difícil que es todo cuando uno se encuentra allí.


En esas lejanas montañas, a tropecientos mil kilómetros de distancia, y mucho más cerca del cielo que cualquier otro humano, la información es practicamente inexistente. Me duele la cabeza de buscar noticias en internet de todas las expediciones que se encuentran actualmente en el Gasherbrum II, porque los datos son diferentes en cada una de ellas. Y las preguntas no cesan en mi mente : si Luis pudo hacer señales de luz al día siguiente, de noche, ¿por qué no las hizo la noche anterior? Tanto los iraníes como el polaco hicieron noche en el campo III... 
¿Por qué Luis quiso alcanzar al cima cuando le alertaron de la mala situación? ¿Por qué se arriesgó a ir solo y sin comunicación? Luis tenía una cabeza portentosa, una tranquilidad y poder de actuación y análisis infinitos...
Si pudo hacer señales es que al día siguiente estaba vivo. Según Marta Alejandre y Carlos Soria, quienes actualizan nuestra información, la luz no se movía de lugar, eso quiere decir que estaba atrapado, o malherido, o que tenía alguna lesión que le imposibilitaba la movilidad. Tiene que ser una sensación extraña saber que tu compañero está allí y no poder hacer absolutamente nada por él. Según he leído sobre supervivencia, lo habitual es no moverse de un punto fijo para que puedan ubicarte quienes vayan en tu rescate. Yo solo espero que no sufriera, que hicera cima, y que tuviese solo para él una vista completamente sobrecogedora y excepcional. Y que, esté donde esté, esté feliz.

Realmente he aprendido de montañismo en esta semana más que en toda mi vida, y cuanto más sé, menos entiendo una disciplina que implica jugarse la vida a cada paso, tener que sobrevivir en condiciones extremas, y en la que te tienes que acostumbrar a ver desaparecer en el hielo a tus compañeros y sherpas. No sé qué te puede aportar todo ésto. Para mi tío era una forma de vida, de fusionarse con la naturaleza, de cuestionarse la suya propia, y de divagar sobre la vida y la muerte. Pero no estaba, de ninguna manera, por encima de la vida de los demás, si bien si de la suya propia.
Puede que me confunda, pero me da la sensación de que a partir de los 6000 m de altura, no hay resquicio de ese término que tanto le gusta decir a la gente que se llama "solidaridad", porque bastante tienes con no caer desfallecido.
Señalar que hoy ha subido un montañero búlgaro hacia la cima, según nos ha contado el señor Soria. Yo pensaba que lo hacía por solidaridad, pero no, lo hace como reto personal. Espero que la montaña no tenga ya hambre y no quiera engullirlo. Y mañana puede que, al fin, un helicóptero intente un rastreo. Semana y media después, las posibilidades son practicamente nulas. A la familia solo nos queda la esperanza de que hubiera podido bajar al Campamento 3 y que se encontrara allí, esperando un rescate, pero a veces cuando me paro a pensarlo tal vez es un poco inocente creer ésto. No lo sé, no nos queda otra cosa, quizás no queremos afrontar la cruda realidad. Estamos cegados por la frustración y la tristeza. Porque si hubiera podido alcanzar el Campo 3, supongo que estaría en condiciones de continuar el descenso.
¿Qué le sucedió? Tengo un millón de teorías absurdas que no van a hacer que Luis aparezca. 
Desde aquí dar las gracias a todos los que se han volcado en esta situación, sobre todo a mi hermana, que puso la operación de rescate en acción desde el minuto 1 de nosotros conocer la noticia. Pero cada día que pasaba, las condiciones eran peores y no podíamos avanzar, estábamos en el mismo punto. ¿habremos hecho todo lo necesario? ¿y sus compañeros de expedición? que me perdonen desde aquí, pero tienen que entender que nos lo cuestionamos absolutamente todo. 
Mi tío le había prometido a mi ama que, una vez alcanzada la cima del Gasherbrum, dejaría el alpinismo a ese nivel... estabas tan cerca de mantenerte con vida... si le hubieras hecho caso a tu compañero polaco... 
Luis era un buen hombre y tenía un gran corazón. Desde luego, creo de corazón que no quería asumir ciertas partes negativas del alpinismo en ochomiles. En mi opinión, no sabía lo sólo que estaba. 
Como ha dicho su amigo Jorge, yo me doy también hasta mañana de plazo. Nosotros confiamos plenamente en su fuerza mental, su dureza y resistencia. Pero a más de 7000 metros de altura, sé que estas increíbles cualidades de poco sirven. Ánimo Luis, estés donde estés allí arriba.

lunes, 27 de julio de 2009

Luis Barbero, mi tío, lleva desaparecido en las fauces del Grasherbrum II desde el 20 de julio del 2009. La familia nos enteramos al de un par de días, y desde entonces no han cesado nuestro intentos por organizar rescates, que han resultado anulados uno tras otro hasta la fecha. Si todo sale como esperamos, mañana partirá un helicóptero que llevará a porteadores y/o sherpas y/o guias hasta el campo Base, los cuales intentarán alcanzar el Campo Tres. Sabemos que es terriblemente difícil encontrarle, pero aún nos queda un pequeño atisbo de esperanza de encontrarle en este último Campo, cobijado a la espera de que alguien lo saque de allí. Si algo tiene mi tío es que posee un tesón y fortaleza mental inigualables, y por ello barajamos la posibilidad de que aún esté con vida.
Cada hecho que suceda, será actualizado en este blog por mí. Para saber un poquito más, podéis mirar el blog de Marta Alejandre ( martaalejandre.blogspot.com), y en http://blogs.elcorreodigital.com/basabide/2009/7/24/el-alpinista-alicantino-luis-maria-barbero-desaparece-el
Nosotros no vamos a tirar la toalla. Ánimo tío, estamos contigo.